Busca, adapta y difúndelo! Atrévete con la curación de contenidos

Curación de contenidos

La curación de contenidos consiste en localizar, filtrar, modificar y difundir contenido de interés. En la actualidad es una de las estrategias dentro del marketing de contenidos que están más presentes en las empresas, 9 de cada diez según el último informe de eMarketer.

Hoy os lanzo una pregunta: ¿Qué hace diferente a una marca de otra en la red? Muchos de vosotros pensaréis que la respuesta puede estar en la cantidad de seguidores y perfiles sociales que tenga abiertos. Sin embargo, si nos detenemos a reflexionar qué es lo que hacemos cada uno de nosotros en la red cuando accionamos el botón de seguir o me gusta probablemente aparezca una palabra: Contenido.

Es decir, seguimos a quién sabemos que nos aporta algo en la red. Ni más ni menos. Y esto que parece tan obvio para las marcas es crucial, ya que conectar con los deseos y gustos de su público objetivo pasa necesariamente por elaborar un contenido que les sea atractivo. ¿Cómo se consigue?

Se trata de un ejercicio complejo para los que nos dedicamos a la comunicación y en realidad, como dice esta frase que leí recientemente y que aquí hago mía: “el contenido es el tesoro que se alberga en toda estrategia de marketing”. De hecho, lo que hoy se conoce con el nombre de Curación de contenidos que no es más que buscar seleccionar y adaptar aquella información que le es más útil a tu audiencia, es una de las estrategias dentro del marketing de contenidos que están más presentes en las empresas: en 9 de cada diez, según el último informe de eMarketer.

Es decir, que la selección de información interesante para tu target es prioritaria para seducir a tu público y un paso ineludible para que tu estrategia en la red sea un éxito. Y aunque parece obvio, muchas empresas cometen la torpeza de ir por caminos equivocados.

En primer lugar, estar activo en la red no supone volcar contenido a tontas y a locas sino que ha de ser información que se adapte a las necesidades y gustos de tu público. Por lo que si te has propuesto que internet sea un canal de comunicación con tu audiencia y además de venta,  lo primero que has de hacer es desechar la idea de que cualquiera puede escribir y realizar la importante labor de ser el altavoz de tu empresa en la red.

Se requiere para este cometido a profesionales y una estrategia clara en este ámbito, seguida de una medición continua de las acciones que se realicen. De lo contrario, estarás totalmente perdido y dará igual el presupuesto que destines a este apartado.

¿A que no imaginas que el hijo de tu vecino pueda ser el comercial que necesitas para tu empresa? Pues esto es lo que a veces  sucede a menudo en las organizaciones donde se ponen a personas ajenas al sector para gestionar perfiles que tan cruciales son hoy en la estrategia de marketing y comunicación para las marcas.

Piensa, además, que debido a la cantidad de publicaciones que existen a diario en la red, (algunos cálculos sitúan la cifra en 92.000 artículos al día) es fácil de entender que el nivel de saturación de los usuarios es altísimo, por lo que  cada vez se antoja más complicado distinguirse en este medio.

Hay quien sostiene con gran criterio que la curación de contenidos hoy es el gran antibiótico para la infoxicación (sobrecarga informativa) que hoy existe en la red. Es decir: que si siempre ha sido importante cuidar el contenido ahora lo es mucho más, sobre todo en el entorno empresarial.

Tanto, que ya ha surgido un nuevo perfil que poco a poco se hace sitio en los departamentos de marketing de las organizaciones. Se llama  content curator y  no es más que aquella persona que se dedica a saber y detectar cuál es la información que se debe emitir y que habitualmente es una labor que es asumida por el Community Manager como una parte importante dentro de su quehacer diario, aunque existe la tendencia de que el content curator, debido a su transcendencia, desempeñe un único rol: localizar, filtrar, modificar y difundir contenido de interés.

Una tarea nada fácil ya que en la mayoría de las veces es el eje de entrada hacia el éxito o el fracaso de una marca en la red, requiriéndose para su desempeño conocimientos previos tanto en social media como en periodismo para poder desarrollarla con acierto.

Sencillamente porque la curación de contenidos no es algo por lo que se deba pasar de puntillas dentro de la comunicación de una empresa, ya que contribuye a que las organizaciones y las marcas mejoren en:

  1. – Notoriedad.
  2. – Posicionamiento.
  3. – Engagement (compromiso con tu audiencia).
  4. – Reputación.
  5. – Comunidad.

Pero además, añado a esta lista dos puntos más que para  mí son fundamentales. Por un lado, con la curación de contenidos estarás plenamente a la última de las novedades que hay en tu sector , con todo lo que ello conlleva tanto para tu empresa como para tus clientes.

Y por otro, ahorrarás tiempo en la creación de contenidos al ayudarte a conocer mejor cuál es aquella información específica de tu sector teniendo con ello una gran fuente de inspiración.

Curación de contenidos

La curación de contenidos tiene además sus fases. No se trata de copiar y  pegar o buscar como loco información, sino que hay que manejarla acorde a tus necesidades  y estas pasan por el filtrado, análisis y distribución de tu propio contenido. Tres escalones que son cruciales y que deben subirse siempre pensando en tu sector y el público afín a él.

Además existen herramientas que contribuyen a estar al día de todas las novedades como los agregadores de contenido, y otras que ayudan a hacer más fácil el tratamiento de la información que vas a ofrecer a tu audiencia e incluso te ayudan a su posterior distribución. Toda una ciencia, aunque no infusa 😉 ya  que en la curación de contenidos hay unas reglas que conviene respetar:

  •  Evita copiar y pegar.
  •  Se original. Ofrece siempre algo de valor.
  •  Cita siempre las fuentes.
  •  Ten presente tu nicho de negocio.
  •  No abuses de los mismos contenidos. Alterna formatos.

Por todo ello es evidente que si quieres generar leads debes pensar siempre en el cliente y no en las ventas, ni en el producto. Cambiando totalmente el chip. Sólo así  hablarás su mismo idioma y conseguirás seducirlo con tu oferta en el gran zoológico de información que se ha convertido hoy en la red, donde únicamente aquel que  aporta valor destaca frente al resto.

¿Estás preparado?